Bloqueo epidural: una alternativa de tratamiento del dolor segura y poco agresiva

Bien sea por razones congénitas, degenerativas o por accidentes, las lesiones de la columna vertebral son causa frecuente de dolor crónico en el ser humano. Las hernias de disco, las espondilolistesis (desplazamientos de una vértebra sobre otra) o las estenosis de canal (estrechamientos en el espacio de las vértebras por donde pasan los nervios hacia las piernas) aparecen como las condiciones de la columna con mayor incidencia en la aparición de dolores que tienden a cronificarse.

En casos como estos, tras los debidos estudios y una vez establecido que en realidad se trata de un dolor crónico, el equipo multidisciplinar de la Clínica del Dolor de Madrid puede optar por aplicar, a determinados pacientes, una técnica mínimanente invasiva para este tipo de dolores tan molestos e incapacitantes. Se trata del bloqueo epidural, un tratamiento que ha mejorado la calidad de vida de muchos de nuestros pacientes, si bien la respuesta al tratamiento y la duración de su efectividad varían en cada caso.

Por epidural entendemos el espacio que está por encima de la duramadre (ubicación a la que debe su nombre), que es la meninge o membrana más superficial de la médula. Fue el cirujano militar español Fidel Pagés quien en 1921 aplicó por primera vez un anestésico en esta zona. En 1942 se utilizó por primera vez esta técnica para aliviar los dolores del parto.

No obstante, no debe confundirse la anestesia epidural con el bloqueo epidural. La primera busca unos efectos de insensibilidad de corto plazo, mientras que el segundo apunta a hacer desaparecer el dolor de manera localizada y por un tiempo prolongado, sin pérdida de la sensibilidad en los nervios periféricos.

¿Qué es un bloqueo epidural?

El bloqueo epidural consiste en la administración de una mezcla compuesta por un corticoide, un anestésico local y suero fisiológico en el espacio epidural, a través de una punción en la zona lumbar. Es necesario aclarar que esta infiltración no atraviesa la duramadre, por lo que el líquido que se infiltra no llega a entrar en contacto con el líquido cefalorraquídeo. De esta manera lo que se logra es anestesiar las raíces nerviosas sin llegar a dormirlas o paralizarlas.

El bloqueo epidural es una técnica de control del dolor crónico y tiene carácter paliativo. No tiene, por tanto, ningún efecto en relación con la disminución del tamaño de las hernias discales ni de las estenosis de canal, sino que permite una mejoría clínica gracias a su poder analgésico y antiinflamatorio.

Un bloqueo epidural exitoso, mejora la condición ocupacional de las personas que sufren este tipo de dolencias, ya que pueden volver a la mayor parte de sus actividades normales, ya sea a nivel laboral, doméstico e incluso deportivo, con las debidas restricciones de cuidado y siempre que hayan transcurrido unas dos a tres semanas después de practicado el procedimiento.

Y es que si bien el dolor se mitiga de manera considerable tras un bloqueo epidural, es importante que el paciente mantenga una adecuada higiene postural (condiciones óptimas de la columna en las distintas posiciones del ser humano), precaución en sus movimientos y todo el cuidado necesario para levantar peso (posturas adecuadas y evitar excesos).

¿Cuándo está indicado hacer un bloqueo epidural?

El bloqueo epidural está especialmente indicado para los casos de dolor lumbar, dolor ciático o claudicación de la marcha (dolor en las piernas al caminar), cuando se han prolongado por un tiempo superior a seis semanas y  no mejoran con tratamiento farmacológico, bien sea intramuscular o intravenoso.

En ocasiones es necesario realizar más de un bloqueo epidural, debido a que el efecto del primero puede no ser duradero. El intervalo ideal para la realización de bloqueos es variable, aunque el tiempo óptimo puede ser de unas tres semanas.

¿Es necesario ingreso hospitalario para practicar un bloqueo epidural?

Los bloqueos epidurales se practican en quirófano, pero no es necesario el ingreso hospitalario pues se hacen de manera ambulatoria. Lo que se busca es hacerlo en un lugar con las condiciones higiénicas sanitarias adecuadas.
Además, se utiliza un aparato de rayos X para dirigir exactamente la medicación al punto deseado y evitar así punciones en sitios equivocados. De ahí la importancia de realizarlos en lugares que garanticen las condiciones de asepsia ideales.

¿El bloqueo epidural es doloroso?

Generalmente no es un procedimiento muy doloroso y se puede hacer con anestesia local. Sin embargo, cuando el paciente lo solicita o está muy afectado, se hace bajo sedación.

¿Qué pasa después de un bloqueo epidural?

Por lo general el paciente puede irse a casa de inmediato tras el bloqueo, excepto en los casos en los que hay sedación. Sólo entonces deberá permanecer en la institución sanitaria en la que se llevó a cabo el procedimiento entre 30 y 45 minutos después de concluido. Se entiende que en ese tiempo el paciente se ha recuperado y tiene autonomía suficiente, aunque siempre depende de la evaluación del médico.

Respecto a los cuidados posteriores a un bloqueo epidural, al paciente se le aconseja reposo relativo durante los primeros tres días. Además se le indica que debe seguir tomando los analgésicos habituales y que en cuanto note mejoría abandone la medicación poco a poco.

Es importante que el paciente no permanezca mucho tiempo sentado, y que realice paseos cortos, hasta donde el dolor se lo permita.

La pregunta que surge con las consideraciones anteriores es ¿por qué persiste el dolor después del bloqueo? La razón radica en que el corticoide utilizado es de efecto retardado. Sólo se conoce su verdadero alcance transcurridas unas dos a tres semanas después de realizado el procedimiento.

La persona que se somete a un bloqueo epidural, puede reincorporarse a las actividades diarias progresivamente. Conviene que empiece con estiramientos de la columna vertebral y con ejercicios para fortalecer el tronco y el abdomen, con asesoría del médico o fisioterapeuta.

¿Es seguro el bloqueo epidural?

El bloqueo epidural es una técnica segura, poco agresiva y con bajo riesgo para el paciente. Es una alternativa para el tratamiento del dolor lumbociático no asociado a pérdida de fuerza o ‘síndrome de cola de caballo’ que es el que ocurre cuando las raíces nerviosas en la base de la columna vertebral se comprimen.

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.