Cuidados físicos del dolor crónico durante la crisis por el coronavirus

Aparte del inminente riesgo para nuestras vidas y las de nuestros seres queridos, ni que duda cabe que uno de los mayores impactos que ha tenido el advenimiento de la pandemia del COVID-19, ha sido el cambio de costumbres que ha generado la adopción de las necesarias medidas de aislamiento social a las que nos hemos visto sometidos.

España, como buen país mediterráneo, tiene una vocación de amplia y cotidiana vida social volcada hacia el exterior de los hogares. Somos asiduos visitantes de los bares, nos encantan las actividades al aire libre y raro es el día en que no nos tomamos una pausa fuera de casa o damos un paseo, así sea con la disculpa de comprar una barra de pan.

No obstante, no son pocas las personas que constituyen, muy a su pesar, la excepción frente a estas costumbres. Dentro de este grupo, en cuyo extremo se encuentran las personas con impedimentos severos de movimiento, se hallan también quienes padecen de dolor crónico. Y no hablamos de un colectivo menor, sino de en torno al 17% de la población española, según el más reciente estudio del Observatorio del Dolor.

El dolor crónico y la vida social

Afortunadamente en las últimas dos décadas, y en virtud de los tratamientos que ofrecen centros especializados como la Clínica del Dolor de Madrid, la cantidad de pacientes con dolor crónico que ven alterada en gran medida su vida social tiende a disminuir.

Sin embargo, aún se tiene la percepción de quien padece dolor crónico está más acostumbrado al aislamiento social y por tanto puede sobrellevar mejor situaciones como las que se viven en la actualidad con las medidas de confinamiento obligatorio. Nada más lejos de la realidad. Se trata quizá de uno de los colectivos que se encuentran entre los más vulnerables en situaciones de confinamiento, por varias razones.

Los motivos principales tienen ver con que las medidas de excepcionalidad han obligado a la restricción de citas médicas especializadas, al aplazamiento de procedimientos y a la interrupción de ciertos tratamientos, a la vez que ha generado temor a los desplazamientos fuera de casa para la adquisición de medicamentos, todo lo cual es de suma importancia para el bienestar de los pacientes con dolor crónico.

Con todo, centros como la Clínica del Dolor de Madrid, han hecho lo posible por adaptar sus horarios para la entrega de recetas y ampliar la atención telefónica, con el fin de no desatender a los pacientes en los aspectos básicos, siempre bajo la observancia de las medidas que eviten la propagación del coronavirus.

Autocuidado del dolor crónico en tiempos del coronavirus

La clave para ayudar a entender a las personas con dolor crónico cuál es la mejor manera para sobrellevar la crisis causada por la pandemia de COVID-19 se puede resumir en una palabra: autocuidado.

Bien es verdad que el autocuidado nunca ha sido menos importante y tampoco dejará de serlo después de superada la emergencia para los pacientes de dolor crónico, lo cierto es que en momentos de confinamiento las personas deben hacerse aún más responsables de sí mismas, en virtud de las condiciones propias del aislamiento.

Con fines explicativos, el autocuidado se puede abordar desde dos grandes perspectivas: la física y la emocional, si bien en ocasiones alguna compromete también cierta dimensión de la otra.

Autocuidado físico para personas con dolor crónico

La primera recomendación de autocuidado físico en tiempos de pandemia, para cualquier persona -y eso incluye a los pacientes con dolor crónico-, es la de prevenir el contagio, a través del seguimiento de las instrucciones básicas dadas por las autoridades.

Estas se pueden resumir en acciones tan conocidas en estos días como lavarse las manos de forma frecuente y concienzuda, evitar el contacto de las manos con la cara (especialmente si nos encontramos fuera de casa), cubrirse la boca y la nariz con el brazo (mientras se flexiona el codo) en el momento de toser o estornudar, y mantener una distancia de más de un metro en relación con otras personas.

De manera complementaria, y aunque lo aconsejable es no salir de casa, cuando se haga por fuerza mayor conviene evitar el contacto innecesario con determinadas superficies de uso público, y, al regresar, quitarse los zapatos a la entrada y sustituirlos por otros de andar por casa, cambiarse de ropa y lavarse muy bien las manos.

Algunas personas afectadas por dolor crónico se ven en la necesidad de utilizar muletas o bastones para salir a la calle. La recomendación para ellas es que, recién llegados a casa, pasen un paño humedecido con jabón o alcohol sobre la superficie de estos elementos, ya que pudieron entrar en contacto con diversas superficies.

Todas las medidas anteriores deben ser de especial seguimiento por parte de aquellos pacientes con dolor oncológico crónico que hayan recibido tratamiento contra el cáncer. Algunos de estos tratamientos pueden debilitar el sistema inmunitario en mayor o menor medida, y aunque aún no se ha tenido tiempo de realizar estudios sobre un número suficiente de casos, sí se maneja la hipótesis -científicamente fundada- de que estas personas pueden ser más proclives a desarrollar complicaciones a causa del COVID-19.

Por otra parte, en los casos de las personas con dolor crónico que a su vez tienen tratamientos farmacológicos permanentes, es muy importante contar con la suficiente cantidad de ellos para limitar al máximo las salidas durante el período que duren las medidas excepcionales. En caso de no ser así, conviene informarse de las posibilidades de ayuda para envíos a domicilio que ha dispuesto la Administración para estos días o bien apoyarse en familiares o conocidos para garantizar el suministro, siempre bajo la observancia del mínimo contacto personal.

Por ninguna razón conviene que los pacientes atiendan a rumores en torno a que ciertos medicamentos pueden ser inmunosupresores, es decir que puedan afectar la respuesta del sistema inmune. Cualquier decisión sobre el retiro o disminución de dosis de fármacos previamente recetados debe atenerse al concepto del médico que los prescribió.

Ejercitarse y dormir bien para combatir el dolor crónico

En la misma línea del autocuidado físico, y de acuerdo con las indicaciones médicas de cada caso, el reposo o la menor movilidad de estos días puede beneficiar a ciertos pacientes con dolores crónicos de origen articular. Esto no aplica para todas las personas, ya que las hay que llevan tratamientos complementarios de fisioterapia para mitigar el dolor. A estos pacientes, por el contrario, les conviene mantener la duración y frecuencias de las rutinas de ejercicio que venían realizando con el fisioterapeuta. Se trata de que mantengan esa disciplina en casa, para evitar retrocesos en sus tratamientos.

Finalmente, habría que mencionar una medida de autocuidado de carácter físico pero con una importante incidencia en el estado emocional. Se trata de la calidad del sueño, al que hay que procurar como una medicina más. Un buen descanso nocturno permite una mejor recuperación del organismo frente al desafío del dolor crónico y otorga equilibrio emocional. Este último, revierte sus beneficios sobre el padecimiento del dolor, ya que contribuye a disminuir la intensidad o percepción del mismo.

Otro de los beneficios comprobados del buen dormir incide directamente en nuestro estado físico frente a la situación actual. Y es que la buena calidad del sueño favorece el sistema inmunitario, haciéndonos más resistentes a las infecciones.

A su vez, para gozar de un sueño de calidad, es necesario cuidar las emociones, en especial en tiempos de incertidumbre.

La siguiente entrada de este blog, abundará en los cuidados de carácter emocional que aplican para los pacientes con dolor crónico.

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.