El estrés hace necesaria una mayor integración de psicólogos en el tratamiento del dolor crónico

Muchos pacientes que tienen dolor crónico, sufren de estrés. Y la verdad, es que la relación que hay entre estos dos es mucho más estrecha de lo que pensábamos, y lo más complicado, hoy sabemos que se retroalimentan.

Esa es la premisa con la que arrancaron las ‘III Jornadas de Psicología y Dolor’, celebradas en Madrid en noviembre de 2019, con la asistencia y participación de profesionales relacionados con los dos temas, principalmente médicos y psicólogos especializados en el abordaje del dolor, tanto de instituciones sanitarias generalistas como de unidades especializadas como la Clínica del Dolor de Madrid.

Los objetivos del evento se fijaron en la puesta en común de aspectos conceptuales y en la actualización de conocimientos y mecanismos de evaluación en el tratamiento de los aspectos psicológicos ligados al dolor.

En estas Jornadas, el psicólogo clínico Antoni Castel, coordinador del Grupo de Trabajo de Psicología y Dolor de la Sociedad Española del Dolor, manifestó que “el estado de ánimo es fundamental en cualquier paciente, pero especialmente en la persona que sufre dolor crónico”.

Y lo es principalmente por las implicaciones en el aspecto ocupacional del paciente. “El paciente con dolor crónico va a tener limitaciones en su trabajo y va a tener repercusiones en su ejecución. Al mismo tiempo que va a percibir que tiene más dificultades, lo que tiene consecuencias en su autoestima”, afirmó Castel.

¿Qué es el estrés y cuál es su relación con el dolor?

Tal y como lo define Almudena Mateos, psicóloga vinculada al equipo multidisciplinar de la Clínica del Dolor de Madrid, el estrés es el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción. “No siempre es patológico -aclara. A veces es necesario ese proceso de adaptación para resolver las demandas de la vida, porque da la energía para sobrellevar situaciones como cambios laborales, responder a un examen, etc.”.

Frente a esta situación, Mateos comenta que “la respuesta adaptativa (normal) del cuerpo a las situaciones provoca cambios en diferentes sistemas: hormonal, bioquímico, cardiovascular, neuroendocrino, sistema nervioso, muscular y psicológico. Pero cuando los niveles de estrés son muy altos, esos cambios se alteran, no responden de forma normal y pueden tener consecuencias negativas para la salud y el bienestar”.

Es importante decir en este punto que el dolor crónico genera una tensión crónica mantenida. Dicho de otra manera, el dolor crónico es ya de por sí una situación estresante. “El dolor provoca que nuestros músculos estén en tensión. En ocasiones nos genera tanto malestar que incrementa la tasa cardíaca, provoca angustia, rabia… y todas estas respuestas las encontramos igualmente como consecuencia del estrés”, concluye Mateos.

En atención a lo anterior, Castel hizo un llamado a todos los profesionales sanitarios para “entregar al paciente técnicas para gestionar su dolor de la mejor manera posible, de forma que le permita mantener su estilo de vida más o menos normal”. Añadió que “esto conlleva aspectos fundamentales como que estas personas tengan una mejor calidad de vida o que puedan mantener su puesto de trabajo”.

¿Qué podemos hacer frente al estrés que genera el dolor?

Instituciones especializadas como la Clínica del Dolor de Madrid lo tenemos claro. Dado que nuestro principal objetivo es mejorar la calidad de vida de los pacientes, cuando vemos que en una persona que acude a nosotros el componente del estrés, la ansiedad o la depresión resultan evidentes, iniciamos un trabajo multidisciplinar con la intervención de la psicóloga Almudena Mateos.

Ella es la profesional encargada de orientar al paciente para que trabaje de manera efectiva en afrontar las situaciones emocionales asociadas al dolor, a través del uso de técnicas psicológicas especializadas y personalizadas. Pues así como no todos los dolores crónicos tienen el mismo origen, de igual forma cada organismo y cada estructura mental y emocional se adapta de una u otra manera para enfrentarse al dolor.

Y es que el tratamiento con ayuda piscológica permite al paciente mejorar su relación con el dolor y, por ende, con todo lo que este afecta en su vida. Un paciente con dolor crónico ve cómo su malestar puede llegar a incidir en sus relaciones personales en la medida en que, en algunos casos, genera dependencia, disminuye sus habilidades y puede ocasionar casos severos de aislamiento social.

Las relaciones familiares y de pareja suelen ser las primeras en verse perjudicadas por las afectaciones en los recursos económicos o en la interacción sexual, por ejemplo. A esto se suman aspectos personales que también generan situaciones estresantes como la pérdida de control, el deterioro de funciones cognitivas, los cambios físicos y hasta la pérdida de movilidad.

Por todo ello resulta necesario que un paciente con dolor crónico, además de del tratamiento farmacológico, intervencionista o de fisioterapia, cuente con apoyo psicológico profesional. De esta forma podrá afrontar mejor el estrés y contará con herramientas efectivas para resolver conflictos, tomar decisiones y controlar situaciones.

Dolor crónico y estrés crónico

Si partimos de la base que un evento estresante no es lo que provoca el estrés sino cómo se interpreta y cómo se afronta, nos queda claro que una persona con dolor crónico no tiene por qué cronificar también el estrés que este le produce. Basta con que haga un correcto manejo del mismo.

Lo que esto evidencia una vez más es que los pacientes con dolor crónico necesitan un acompañamiento psicológico especial. Por esa razón, desde la Sociedad Española del Dolor, se ha pedido que se visibilicen los problemas psicológicos asociados al padecimiento del dolor y se trabaje en la sensibilización con las autoridades sobre la falta de recursos dedicados a este tema.

Al respecto, durante las ‘III Jornadas de Psicología y Dolor’, Antoni Castel concluyó que “es necesario contar con un mayor número de unidades del dolor multidisciplinares que integren el trabajo de psicólogos o psiquiatras en su equipo.” Para concluir, Castel entregó un dato revelador. “Actualmente -afirma-, sólo una de cada tres unidades del dolor cuenta con estos profesionales, a pesar de que el 94% de las unidades consultadas considera que es absolutamente necesario”.

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.