La artritis reumatoide y su dolor crónico

Hablar de artritis supone entrar en un universo de dolencias muy variado. En efecto, cuando una persona presenta una inflamación permanente o una degeneración progresiva de una o más articulaciones de su cuerpo, podemos estar ante de uno de los más de cien tipos de artritis que existen.

Tanto el posible origen como los tratamientos de cada tipo de artritis, son diferentes. En consecuencia, y para poder tratar el tema con cierta profundidad y sin extendernos excesivamente, hemos decidido abordar en esta entrada la conocida como artritis reumatoide.

¿Qué es la artritis reumatoide?

Es una enfermedad crónica autoinmune que causa dolor, inflamación, rigidez y pérdida de la función de las articulaciones, especialmente las de las manos, muñecas, pies, hombros, codos, caderas y rodillas. En este tipo de artritis también se pueden ver afectados, con el tiempo, sangre, vasos sanguíneos, ojos, corazón, pulmones, sistema nervioso y piel.

Cuando decimos que se trata de una enfermedad autoinmune significa que el sistema inmunitario ataca por error a las células sanas del cuerpo. En el caso de la artritis reumatoide lo que sucede es que el sistema causa daños a la membrana sinovial, que es la capa fina de tejido que recubre la parte interna de las articulaciones y cuya función principal es la de generar el líquido sinovial que las lubrica.

Al ser atacada la membrana, el fluido de las articulaciones se acumula y resulta una inflamación que puede conducir a daño articular. Si la inflamación permanece, el cartílago que cubre y protege las terminaciones de los huesos se deteriora. Una vez que el cartílago se desgasta, no puede repararse por sí solo.

¿Quiénes pueden padecer artritis reumatoide y qué la origina?

La artritis reumatoide es una enfermedad que ataca a individuos de ambos sexos, aunque es más frecuente en las mujeres, y tiene mayor incidencia en la etapa menopáusica. La proporción es de tres casos en mujeres por uno en hombres. También puede afectar a los niños, aunque con menor frecuencia.

Respecto a la causa, aún está por establecerse qué origina exactamente esta enfermedad. Se cree que los genes, las hormonas y el ambiente pueden ser algunos de los factores desencadenantes del desorden autoinmune que la origina, pero todavía faltan evidencias que confirmen tales implicaciones en concreto.

¿Cuáles son los síntomas de la artritis reumatoide?

En la mayoría de los casos, la artritis reumatoide comienza de manera lenta y progresiva. Las articulaciones que se inflaman con más frecuencia y de manera simétrica, es decir a ambos lados del cuerpo, son las muñecas, las de los dedos de las manos y de los pies, los codos, los hombros, las caderas, las rodillas y los tobillos.

El primer síntoma que alerta tanto al paciente como al médico acerca de la presencia de la artritis, es la rigidez matutina de las articulaciones. Los pacientes suelen manifestar que al levantarse por la mañana tienen dificultad para iniciar los movimientos. Muchas veces lo logran transcurridos unos minutos.

Progresivamente van apareciendo otros síntomas como la limitación funcional de los miembros afectados y manifestaciones como sensibilidad, hinchazón, enrojecimiento y calor en la articulación.

Otros síntomas menos frecuentes son: fiebre inexplicable, cansancio fácil, dolor de cuello, hormigueos en manos o pies, dolor en el pecho o en los costados, sequedad de la boca, enrojecimiento o sensación de arenilla en los ojos y manchas o bultos en la piel.

Es muy importante que tras identificar los primeros síntomas se acuda al médico para iniciar el diagnóstico y el tratamiento adecuado, ya que la artritis reumatoide es una enfermedad que va empeorando y puede atacar a otras articulaciones, e incluso, como mencionábamos antes, a otros órganos del cuerpo.

¿Cómo se diagnóstica la artritis reumatoide?

Diagnosticar este tipo de artritis en las primeras fases no es sencillo, ya que sus principales signos y síntomas son similares a los de otras enfermedades.

Una vez que el médico de cabecera o de familia determina que el paciente puede tener artritis reumatoide lo deriva al reumatólogo, que es el especialista encargado de valorar los síntomas y de realizar una exploración física para comprobar si el paciente presenta calor, dolor e hinchazón en las articulaciones.

Para la confirmación del diagnóstico el médico se valdrá de los análisis de sangre. En ellos, se fijará en la presencia del factor reumatoide y de anticuerpos antipéptidos cíclicos citrulinados, que son una clase de autoanticuerpos dirigidos contra una o más proteínas del propio individuo.

Una vez establecida la presencia de estos anticuerpos, el especialista procederá a determinar el grado de avance de la enfermedad, para lo que se servirá de pruebas diagnósticas como la ecografía y la resonancia magnética.

El seguimiento de la progresión de la enfermedad se podrá hacer mediante radiografías practicadas al paciente.

¿Cómo es el dolor de la artritis reumatoide?

La artritis reumatoide suele manifestarse en forma de dolor agudo en sus primeras fases. Poco a poco este dolor se instala de manera definitiva, aunque con variaciones de intensidad, lo que lo convierte en un dolor crónico.

La inflamación de las articulaciones afectadas y la lesión de tejidos articulares, debida a la tensión, daño o presión sobre las articulaciones, son las causas más frecuentes del dolor por artritis reumatoide.

El dolor suele ir acompañado de rigidez, especialmente después de dormir. A su vez, si el sueño no es de calidad, a casa del mismo dolor o por factores emocionales, suele traer como consecuencia una mayor intensidad del dolor.

Otro factor que influye de manera notable en la percepción del dolor es el emocional y va íntimamente ligado a la evolución de la enfermedad, a la sensación de incapacidad progresiva para realizar ciertas actividades, a la fatiga y a la depresión que puede sobrevenir a causa de todo lo anterior.

¿La artritis reumatoide se puede curar?

La artritis reumatoide no tiene cura, aunque se puede mantener controlada con la administración de diversos tratamientos. El primer abordaje suele ser farmacológico y se basa en antirreumáticos modificadores de la enfermedad.

En cuanto al dolor producido por la artritis, se suele tratar asimismo con fármacos, principalmente antiinflamatorios no esteroideos y corticoides. También se puede manejar con terapia física, con el asesoramiento de un fisioterapeuta. En efecto, de acuerdo con la articulación o grupo de articulaciones afectado, el profesional determina la rutina de ejercicios que ayuden al paciente a mantener flexibles sus articulaciones.

Adicionalmente, en centros especializados como la Clínica del Dolor de Madrid realizamos un abordaje multidisciplinar que, además de lo anterior, puede incluir la intervención del psicólogo.

En ocasiones, y de acuerdo con la historia clínica del paciente, en la Clínica valoramos la posibilidad de administrar tratamientos intervencionistas como los bloqueos articulares. Estos ofrecen alivios del dolor más prolongados en el tiempo y sin los efectos secundarios de algunos medicamentos.

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.