La prueba diagnóstica que puede traer alivio: bloqueo de facetas vertebrales

¿Cómo es que una prueba diagnóstica puede convertirse en un tratamiento eficaz contra el dolor? Es lo que ocurre con los bloqueos nerviosos de las facetas vertebrales, una de las técnicas intervencionistas que se aplican en la Clínica del Dolor de Madrid para el diagnóstico y tratamiento de ciertos tipos de dolor crónico en el cuello y la espalda.

¿Qué son las facetas vertebrales?

Las facetas vertebrales son las articulaciones que se encuentran entre las vértebras en su parte posterior. Con el tiempo, estas estructuras pueden sufrir desgaste o cambios degenerativos. Cuando estos son muy notorios se produce lo que se denomina una artrosis facetaria (de carillas articulares), una dolencia muy común entre la población de adultos mayores.

Existen diversos grados de artrosis facetaria. En sus fases iniciales resulta indolora. Pero si el desgaste de la articulación es muy notorio, esta pierde su función de amortiguar la carga entre las vértebras y genera una deformación del hueso. Esta deformación, a su vez, puede producir un estrechamiento conocido como estenosis espinal que sí resulta doloroso en distintos grados.

Diagnóstico y tratamiento con técnicas intervencionistas

Dolores de cuello o de espalda muy persistentes, que empiezan a resistirse a los analgésicos y a los que nuestro médico habitual no encuentra un tratamiento definitivo, pueden llegar a superarse mediante la aplicación de técnicas intervencionistas, una de las especialidades de las unidades del dolor en general, y de la Clínica del Dolor de Madrid en particular, ya que hemos sido pioneros de su aplicación en España.

Entendemos por técnica intervencionista aquella que se aplica a ciertas personas que padecen dolor crónico y que actúa sobre estructuras del sistema nervioso para intentar disminuir el efecto de los estímulos que se transmiten al cerebro, donde las personas hacemos conscientes las sensaciones de dolor.

Se trata de procedimientos que nacieron con el fin de suplir los tratamientos basados en medicación -los cuales suelen generar importantes efectos secundarios- o bien, cuando no es del todo posible su reemplazo, complementarlos para que la medicación que se recete sea la menos agresiva para el organismo y en la menor dosis necesaria.

¿Qué son los bloqueos nerviosos?

Los bloqueos nerviosos son procedimientos mínimamente invasivos por medio de los cuales se interrumpe la manera en que las señales del dolor son enviadas al cerebro, a través de la inyección de un medicamento directamente en la estructura que produce el dolor.

Para guiar la colocación de la aguja dentro de la estructura afectada se puede utilizar la fluoroscopia -una forma de rayos X en tiempo real- o las imágenes por TAC (tomografía axial computarizada). Estas técnicas aportan al procedimiento la precisión que requiere.

¿Cuando se aplican los bloqueos nerviosos?

Ciertos tipos de dolor presentan dificultades a la hora de determinar su causa específica. A pesar de los avances en las técnicas diagnósticas de exploración, aún hoy resulta difícil observar y establecer al cien por cien en primera instancia, por ejemplo, si el desgaste de una faceta vertebral es el causante del dolor de cuello o de espalda que padece una persona.

En la Clínica del Dolor de Madrid, tras la entrevista inicial, la revisión de los antecedentes y algunas pruebas diagnósticas, el equipo profesional multidisciplinar puede establecer la sospecha de que un paciente sufra de dolor causado por artrosis facetaria.

Es entonces cuando se puede determinar la oportunidad de realizar un bloqueo de facetas vertebrales de carácter diagnóstico. En otras palabras, se intentará confirmar o descartar la posibilidad de que el dolor de la persona se deba al desgaste facetario, aplicando un bloqueo en las ramas nerviosas que transcurren por la articulación presuntamente afectada. Si el paciente presenta mejoría, es decir, si el dolor desaparece, significa que el diagnóstico ha sido confirmado.

Los bloqueos nerviosos como tratamiento

En el caso de que el bloqueo nervioso diagnóstico haya dado los resultados que esperan el paciente y los médicos, se evalúa la posibilidad de aplicarlo también como tratamiento.

Esto no siempre ocurre, dado que algunas circunstancias del paciente y de su dolencia pueden llevar al equipo multidisciplinar a determinar que existe otro tipo de técnica intervencionista que pueda resultar más adecuado para controlar el dolor de esta persona.

En estos casos, el bloqueo nervioso sólo ha servido -y no es poco- para confirmar un diagnóstico de sospecha.

En otras circunstancias, los médicos pueden establecer que el bloqueo nervioso es ideal como tratamiento para el tipo de dolor que padece el paciente, bien sea para reducir la inflamación, para aliviar el dolor a largo plazo o para ayudar al paciente a iniciar una terapia de ejercicios de rehabilitación que el dolor mismo le ha impedido realizar.

¿Cómo se realizan los bloqueos nerviosos de facetas vertebrales?

Una vez el equipo multidisciplinar de la Clínica del Dolor de Madrid establece la pertinencia de realizar un bloqueo nervioso de facetas vertebrales a una persona con dolor crónico de cuello o de espalda, ordena pruebas de sangre para determinar que coagula normalmente.

El paciente deberá informar al equipo médico acerca de los tratamientos farmacológicos o naturales que esté siguiendo, así como de las alergias que presente.

Con base en lo anterior, se pedirá al paciente que, durante un período de tiempo determinado antes del procedimiento, deje de tomar la medicación antiinflamatoria o analgésica que le haya sido recetada. Asimismo se le indicará cuándo puede tomar los últimos alimentos antes de la prueba, debido a que en ciertos casos el procedimiento utiliza material de contraste.

Dado que durante el bloqueo nervioso se utilizan rayos X, las mujeres deberán informar sobre cualquier posibilidad de embarazo.

El procedimiento, que se realiza de forma ambulatoria, está dirigido por un radiólogo de intervención. Puede requerir o no de sedación, de acuerdo con el concepto médico, aunque generalmente se adormece el área con un anestésico local para minimizar las molestias.

Con la guía de los rayos X en tiempo real o del TAC, el médico insertará la aguja hasta la articulación afectada e inyectará una mezcla de un anestésico con un antiinflamatorio, bien sea en el interior de la faceta o a un lado de la misma, según su criterio. Posteriormente se retira la aguja y se cubre la piel con un apósito. La intervención no requiere sutura y tarda un promedio de 30 minutos.

Si el equipo multidisciplinar de la Clínica lo establece como tratamiento, el bloqueo se puede realizar hasta por tres veces al año, aunque no todos los pacientes requieren la misma periodicidad.

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.