Pacientes y sanitarios españoles necesitan mirar de frente al dolor crónico

Existe un ‘día mundial’ para casi todo, y el dolor no es la excepción. Desde 2004, a propósito de la reunión que sostuvieron representantes de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés), la Federación Europea del Dolor (EFIC, también en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), establecieron que el 17 de octubre de cada año se tomara como referencia para promover eventos en torno a la necesidad de aliviar el sufrimiento físico humano.

En este año, con motivo del Día Mundial Contra el Dolor, tanto pacientes como médicos aprovecharon la fecha para insistir en que el sistema sanitario español no le da al dolor crónico la atención ni la prioridad que merece. Los argumentos que esgrimieron unos y otros dejaron en evidencia que urge tomar cartas en el asunto.

El del dolor crónico, un tema que no avanza

En nuestro país, nueve millones de personas viven con dolor crónico, y cerca de cinco millones y medio nunca han sido derivadas a una unidad del dolor pública, lo que significa para ellas un deterioro en su calidad de vida.

Víctor Mayoral, secretario de la Sociedad Española del Dolor, SED, asegura que “sólo el 12 % de los pacientes que llegan a las unidades del dolor provienen de su médico de familia”. Pero la denuncia del doctor Mayoral va más allá de la estadística. Señala que, en algunos lugares, los médicos generales tienen incluso ‘prohibida’ la derivación a centros especializados en el tratamiento del dolor crónico, por lo que los pacientes realizan lo que denominó un “peregrinaje inaceptable”.

“Lo peor, es que el tiempo de ese periplo es cada vez más largo. Antes se podía tardar siete años pero ahora los hombres que padecen un dolor crónico pueden tardar hasta nueve años en recibir atención especializada en una unidad de dolor, y diez en el caso de las mujeres”, señaló el médico. Y es que también hay una diferencia discriminatoria en torno al tratamiento especializado del dolor según el género, un tema que ampliaremos más adelante.

En el mismo sentido, la responsable del Grupo de Trabajo de Dolor, de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), Juana Sánchez, reivindicó en el Día Mundial Contra el Dolor que es necesario mejorar la capacidad de resolución de la atención primaria frente al diagnóstico y posible tratamiento de los pacientes con dolor crónico. Manifestó además que se debe trabajar en una mejor coordinación con las unidades de tratamiento de dolor hospitalarias, con el fin de disminuir las listas de espera para intervenciones con técnicas invasivas, las incapacidades y el acceso a un tratamiento integral. “Todo esto con el objetivo de no cronificar por más tiempo estas patologías”, aseguró Sánchez.

Los pacientes, por su parte, manifiestan que el dolor aparece aproximadamente dos años antes que el diagnóstico. Así lo ratifica la presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, Carina Escobar, quien además asegura que sólo el 60 % de los pacientes cuenta con un diagnóstico específico de dolor crónico. “No son escuchados como se debiera y eso aumenta aún más su frustración y empeora una calidad de vida que ya está muy resentida por la propia enfermedad crónica”, denunció Escobar.

Asignatura dolorosamente pendiente

El presidente de la Sociedad Española del Dolor, SED, Juan Antonio Micó, lo dijo alto y claro el pasado 17 de octubre: “El manejo de esta enfermedad compleja y a veces invalidante (el dolor crónico), todavía es una asignatura pendiente en nuestro país, ya que los recursos sanitarios con capacidad para prestar una atención experta e integral a los pacientes, es decir, las unidades de dolor multidisciplinares, son claramente insuficientes y están desigualmente repartidas.”

Las cifras que avalan esta afirmación son contundentes. En España son 183 las unidades del dolor ubicadas en los 800 hospitales existentes. Sin embargo, apenas 12 cuentan con un equipo multidisciplinar, por lo que buena parte de la población no tiene acceso a un tratamiento integral.

Los datos se desprenden de un estudio realizado por la SED y el Instituto de Salud Carlos III, que concluye además que sólo el 18 % de estas unidades cubren toda la cartera de servicios necesaria para aliviar el dolor más complejo, que padece el 7% de la población.

El panorama no es muy alentador. Siete de cada diez unidades del dolor consideran que no disponen de los recursos necesarios para abordar correctamente el dolor de sus pacientes, y seis de cada diez centros consideran que el personal sanitario es insuficiente y comentan que habría que contratar más personal o ampliar la jornada laboral.

Grupos vulnerables al dolor

Y como un sólo día es insuficiente para llamar la atención sobre el tema del dolor crónico, el año que está a punto de terminar ha sido declarado por la IASP como el Año Mundial Contra el Dolor en los Más Vulnerables. De esta manera, la Asociación ha querido poner el acento en el dolor crónico que sufren las personas mayores con demencia, los niños y jóvenes, las personas con trastornos psiquiátricos, los supervivientes de tortura y los adultos con discapacidad intelectual y deterioro cognitivo no relacionado con la demencia. Se trata de colectivo que es todo un reto para los médicos, ya que incluye a personas que tienen dificultades para poder expresar su dolor.

También en este caso los números respaldan la necesidad de hacer énfasis en este colectivo. Según un estudio avalado por la SED, y coordinado por el doctor Jordi Miró, se estima que el 37% de los niños entre 8 y 16 años sufre dolor crónico en España, aunque de ellos poco más del 5% lo sufre de forma severa. Ya en una oportunidad el doctor Miró lamentó los escasos recursos destinados a la investigación del dolor infantil y la falta de estructuras para un abordaje multidisciplinar completo que mejore la calidad de vida de los pequeños con dolor crónico.

La cuestión de género en el tratamiento del dolor

Comentamos atrás que el tratamiento del dolor también es proclive a la desigualdad de género. Se entiende que mujeres y hombres no responden de la misma manera al tratamiento contra el dolor crónico ni lo perciben igual. No obstante, este supuesto ha generado desequilibrios en materia de atención.

María Teresa Ruiz, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Alicante, asegura que “a menudo existen estereotipos que entienden que los hombres son estoicos mientras que las mujeres son sensibles e histéricas”. Por ello, esta especialista propone a los profesionales sanitarios “reconocer y corregir las diferencias por sexo en la manera de cursar las enfermedades”.

Las unidades privadas especializadas en dolor

Las unidades de dolor que trabajamos con la sanidad privada tampoco estamos exentas de problemas. Por fortuna, centros como la Clínica del Dolor de Madrid no tenemos listas de espera de pacientes y, en nuestro caso, ofrecemos servicios integrales, a través de un equipo multidisciplinar.

Sin embargo, el sector reconoce que, tal y como se ha denunciado en diferentes foros, hace falta un mayor número de especialistas adecuadamente formados para el tratamiento del dolor crónico.

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.