Si tengo dolor crónico, ¿debo hacer deporte?

En principio la respuesta general es que sí. La actividad física controlada puede favorecer a las personas con dolor crónico para ayudar a su control y tratamiento.

No obstante, es necesario estudiar cada caso para determinar si la práctica de algún deporte o disciplina puede traer beneficios al paciente con dolor crónico, o si por el contrario lo expone a mayores riesgos para su patología.

La doctora Romana Wojckiewicz, médico especialista en tratamiento farmacológico del dolor y en patología osteomuscular de La Clínica del Dolor de Madrid, afirma que “los pacientes con dolor crónico deben hacer ejercicio bajo la supervisión de un preparador físico o de un fisioterapeuta, para que todos y cada uno de los movimientos que realicen estén controlados por un profesional que conozca el origen de su dolencia.”

El deporte ideal para el paciente con dolor crónico

Tal y como señalábamos antes, cada paciente que llega a la Clínica del Dolor de Madrid es un mundo, por lo que no se puede afirmar de manera categórica que exista un ejercicio ideal para mitigar el dolor crónico.

A este respecto, la doctora Romana aporta un caso: “Nuestra recomendación, para algunos pacientes con dolor de espalda, por ejemplo, es que realicen actividades deportivas que tengan poco impacto sobre el cuerpo. Dos de ellas son la natación y el pilates.”

Adicionalmente, la experta en dolor insiste en que “una persona a la que le ha sido diagnosticado un dolor crónico, y a la que se le ha recomendado actividad física, no puede ir al mismo gimnasio al que acuden quienes no tienen dolencias crónicas, sino a lugares donde haya expertos que dirijan su actividad.”

La natación y el dolor crónico

La natación es uno de los deportes más recomendados para el tratamiento de dolores, bien sean agudos o crónicos. Esto es porque, a diferencia de las actividades de contacto (como los deportes de equipo) o de prácticas individuales como el running (la tradicional carrera a pie), minimiza el riesgo de lesiones por impactos con otros cuerpos o con el suelo mismo.

Sin embargo, también es necesario observar dos factores de riesgo que puedan afectar de manera negativa al paciente con dolor crónico que opte por la natación como práctica deportiva. Uno de ellos es la temperatura del agua. “Lo ideal -aclara la doctora Wojckiewicz- es que esté entre los 24 y los 26 grados, o de lo contrario, en vez de generar un efecto relajante, puede producir espasmos. Esto hay que verlo con precaución en las piscinas de invierno, por ejemplo, donde la inadecuada climatización de la instalación deportiva puede ser un factor de riesgo”.

El otro factor tiene que ver más con el individuo mismo, concretamente con sus gustos y emociones. “El paciente debe disfrutar estar en el agua. Algunos no saben nadar y, por prescripción de su médico, empiezan a ejercitarse en la piscina. Pero lo hacen con mucho miedo. En ese caso también la natación resulta contraproducente, ya que en lugar de bienestar va a generar más tensión en el cuerpo”, señala la especialista.

Running y gimnasios, ¿cómo prevenir el dolor?

Existe otro tipo de relación entre dolor y deporte, y es aquella en la que la práctica de una actividad física puede constituirse en desencadenante de dolores agudos o crónicos.

Al respecto, la doctora Romana recomienda, antes que nada, hacer deporte “de manera suave y moderada”.

Esta advertencia resulta válida para la práctica de cualquier deporte, pero cobra una especial importancia para aquellas actividades que en los últimos años se han extendido a gran parte de la población: correr y tonificar la musculara en el gimnasio.

Para ellas se hace primordial aplicar el mismo principio que para los pacientes con dolor crónico. “Cuando alguien empieza a practicar ejercicio con frecuencia es muy importante que tenga una correcta asesoría”, señala la doctora Wojckiewicz. “Aprender a moverse de manera correcta, a calentar y a realizar estiramientos posteriores, contribuye a que el cuerpo sufra lo menos posible los efectos de un ejercicio constante”, precisa.

En el caso concreto del running, buena parte del riesgo tiene que ver con el alto impacto que sufren los huesos, las articulaciones y los músculos de las extremidades inferiores. Para minimizarlo, además de una muy buena técnica, es indispensable la elección y uso de un calzado especialmente diseñado para amortiguar el impacto de cada paso en los pies, las piernas y la espalda, con el fin de evitar que pueda generar una lesión en el corto, mediano o largo plazo.

Conviene tener en cuenta el tipo de superficie en la que se va a realizar la práctica del día. “Por ejemplo -señala la experta en dolor de la Clínica del Dolor de Madrid- pasa más factura a la espalda el correr por terreno rural que por terreno urbano. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de elegir un determinado tipo de zapatilla deportiva.”

Cuidado con el levantamiento de peso

En lo que respecta a las visitas al gimnasio, la doctora Romana es enfática en asegurar que “a quienes les gusta tonificar su cuerpo con peso es indispensable que lo hagan siempre al lado de un entrenador profesional. Él será quien cuide que los levantamientos se realizan correctamente y, por supuesto, con el debido calentamiento previo del cuerpo.”
Y es que no es un aspecto menor. Las lesiones de un ejercicio de levantamiento de peso mal realizado en un gimnasio pueden ir desde una contractura, pasando por afectaciones en la espalda, tendinitis, roturas de fibras o esguinces de diferentes grados.
La importancia del seguimiento diario y de un buen proceso de aprendizaje se refleja en la proporción de pacientes deportistas que atiende la Clínica del Dolor de Madrid. “Es más habitual que lleguen deportistas ocasionales con un dolor crónico que deportistas profesionales”, apunta la doctora Romana.
La diferencia no sólo radica en las buenas prácticas, sino en la preparación que logra un deportista habitual y bien formado para enfrentarse al dolor. “Los profesionales, por su nivel de exigencia, desarrollan umbrales de dolor muy altos ya que en su día a día están enfrentados a un dolor contínuo”, afirma la especialista en dolor.
Por ello, un deportista aficionado no puede pretender tener el mismo rendimiento ni, mucho menos, trazarse los mismos objetivos que uno que se dedica diaria y profesionalmente a ello.

¿Mejor no practicar deporte?

De ninguna manera. La actividad deportiva acompañada de una correcta guía, una buena información y un equipamiento adecuado, puede llegar a constituir un mecanismo de prevención del dolor.
Al respecto, existe un dato sorprendente. Es más frecuente que las personas sedentarias sufran dolores crónicos que las que practican alguna actividad permanente. En la Clínica del Dolor de Madrid “tenemos varios pacientes cuyo problema de salud deriva de la quietud. Esto se debe a que cuando el sedentarismo se prolonga en el tiempo, se pueden generar tensiones musculares que pueden derivar en un dolor crónico”, puntualiza la doctora Wojckiewicz.

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.