Cefalea en racimos, un dolor de cabeza invalidante

La cefalea en racimos, también conocida como neuralgia de Horton, o cefalea histamínica, es uno de los múltiples tipos de dolor de cabeza que tratamos en la Clínica del Dolor de Madrid. Se trata de una sensación de dolor de una gran intensidad y con unas características particulares.

Para entender la magnitud de la cefalea en racimos, basta con decir que también se le suele llamar “dolor de cabeza suicida”.

Características de la cefalea en racimos

La cefalea en racimos se caracteriza por un ataque de dolor intenso, taladrante, de carácter uniforme, que se siente en un solo lado de la cara, se extiende desde el cuello hasta la sien y casi siempre compromete el ojo.

El pico máximo dolor se alcanza al cabo de 5 a 10 minutos y con esa fuerte intensidad se puede mantener desde 30 minutos hasta tres horas. Los pacientes suelen describir este dolor como si el ojo fuera empujado a salir de su órbita o como cuchillos que se clavaran en esa parte de la cara.

Es frecuente que la cefalea en racimos se manifieste durante el sueño, al poco rato de dormirse o al despertar por la mañana. Por lo general, los ataques se producen casi siempre a la misma hora.

A diferencia de la migraña, que obliga al paciente a permanecer en reposo, con este tipo de cefalea las personas tienden a mantenerse en movimiento. Incluso pueden arrastrarse por el suelo o golpearse la cabeza contra la pared debido a la intensidad del dolor. Es frecuente que estas personas manifiesten una marcada agresividad.

Durante un episodio de cefalea en racimo generalmente se presentan en el lado afectado estos signos específicos:

  • Ojo enrojecido
  • Lagrimeo excesivo
  • Párpado caído
  • Secreción o congestión nasal en una sola fosa
  • Cara sonrojada
  • Sudoración excesiva
  • Hinchazón debajo de ambos ojos

Afortunadamente, este tipo de cefalea no es muy frecuente. Se suele presentar en una persona por cada mil habitantes, es más habitual en hombres que en mujeres y puede manifestarse a cualquier edad, aunque generalmente los episodios se dan entre los 20 y los 40 años.

Tipos de Cefalea en racimos

De acuerdo con su duración se pueden distinguir tres tipos de esta cefalea:

Tipo episódico
Se caracteriza por ataques frecuentes durante algunas semanas o meses, es decir por tandas o racimos -en inglés, clusters, que es de donde proviene su nombre- y por su alternancia con períodos libres de ataques, que pueden ser de semanas, meses o años. La mayoría de los afectados, cerca del 80%, padece este tipo.

Tipo crónico
Presenta períodos libres de ataques muy breves. Los pacientes sufren ataques casi a diario durante al menos 6 meses, y con una ausencia de ellos de no más de dos semanas seguidas. Alrededor del 10 al 20% de los pacientes sufren esta forma crónica. En la práctica, tales ataques parecen ser más difíciles de tratar, puesto que responden con menos éxito a los medicamentos.

Tipo crónico secundario
Es cuando la forma crónica de la cefalea en racimos es precedida por una de tipo episódico. Se desconoce qué origina este cambio o progresión.

Causas y diagnóstico de la cefalea en racimos

No se sabe exactamente qué causa esta cefalea. Algunos estudios han mostrado que está relacionada con una liberación súbita de histamina, sustancia que segrega el cuerpo durante una respuesta alérgica, o con la liberación de serotonina sobre una zona del nervio trigémino.

También se cree que la cefalea en racimos puede estar relacionada con disfunciones en el hipotálamo.

En cuanto al diagnóstico, hay que decir que es clínico. Los médicos recurren al examen físico, la historia clínica y las descripciones del paciente para poder determinar que se trata de una cefalea en racimo.

Si existe algún signo atípico que acompañe el dolor de cabeza se emplean técnicas de imagen, como la resonancia magnética craneal, con el fin de descartar otras patologías.

Tratamiento de la cefalea en racimos

En principio se aplica un tratamiento basado en medicamentos específicos para tratar el dolor en el momento del ataque, ya que los analgésicos comunes y los opiáceos no suelen tener ninguna efectividad durante las crisis.

Los tratamientos famacológicos más frecuentes incluyen anticonvulsivos, antidepresivos, o medicamentos que se utilizan para controlar la presión arterial o las alergias.

Por otra parte, se ha demostrado que la inhalación de oxígeno al 100% arroja resultados positivos en el control de este tipo de cefalea.

Por otra parte, a modo de tratamiento para prevenir la cefalea en racimos, se pueden recetar corticoides y betabloqueantes, entre otros.

En cuanto a los tratamientos intervencionistas, en la Clínica del Dolor tratamos las cefaleas en racimos de tipo crónico mediante la radiofrecuencia pulsada sobre el ganglio de Gasser.

Prevención de la cefalea en racimos

Es importante que los pacientes que ya han tenido un episodio de cefalea en racimos eviten a toda costa el consumo de tabaco y alcohol.

Se recomienda a las personas que padecen este tipo de cefalea llevar un registro de los episodios con anotación de la fecha y hora de inicio del dolor, lo que comieron y bebieron en las últimas 24 horas, el tiempo que durmieron, lo que hacían cuando empezó el ataque y el tiempo de duración. Esta información será útil para ayudar a identificar desencadenantes y, de esta manera, determinar tratamientos eficaces.

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.