Dolor crónico por síndrome piramidal

Cuando las personas describimos un dolor que va desde el glúteo hasta la parte posterior de la pierna nos referimos con frecuencia a una ciática. En estos casos, solemos pensar que una patología relacionada con nuestras vértebras lumbares o sus discos es la responsable de un pinzamiento en el nervio ciático, causante del dolor que experimentamos. Sin embargo, esta no es la única causa posible.

Aunque de manera menos frecuente, puede ocurrir que este dolor tenga su origen en uno de los músculos que se encuentran en la parte profunda de ambos glúteos, conocidos como músculos piramidales de la pelvis o músculos piriformes.

En aquellos casos en los que este dolor sobrepasa los tres meses de duración, conviene acudir a una unidad especializada en dolor como la Clínica del Dolor de Madrid.

¿Qué es el síndrome piramidal?

Se define como la presencia de dolor en la región glútea con irradiación a la cara postero-lateral de la pierna que no suele sobrepasar la altura de la rodilla. Estas molestias están causadas por la compresión o irritación de dicho nervio a su paso entre los músculos piramidal y gémino superior, y que, por su ubicación, se diferencian de las que tienen su origen en los discos intervertebrales o en la pelvis, aunque el dolor que manifiestan los pacientes sea similar.

En la mayoría de los seres humanos, el nervio ciático pasa por debajo del piramidal, pero algunas variantes anatómicas menos frecuentes pueden hacer que el nervio se bifurque y pase también a través o por delante del músculo. En otras personas, ocurre que sin existir la bifurcación, el nervio ciático atraviesa del todo el músculo piramidal. Ambos casos presentan una predisposición a padecer síndrome piramidal.

Al igual que la ciática de origen lumbar, el síndrome piramidal suele presentarse en un solo lado, aunque ciertos desencadenantes pueden hacer que se experimente en ambos glúteos.

¿Cuáles son las causas del síndrome piramidal?

El origen del síndrome piramidal da lugar a su clasificación más frecuente. Se considera que es de tipo primario cuando por variaciones anatómicas del músculo piramidal o por un nervio ciático bífido o dividido se tiene una predisposición para desarrollar el cuadro clínico. Representa apenas el 15% de los casos.

Por su parte, en el síndrome piramidal de tipo secundario, los desencadenantes pueden ser traumatismos, sobrecargas debidas a movimientos repetitivos, espasmos musculares o inflamación de tejidos blandos que provocan la compresión del nervio.

Otro desencadenante puede ser la sedestación prolongada, o sea, permanecer mucho tiempo sentado. De allí que pueda presentarse, por ejemplo, en trabajadores de oficina con problemas posturales o con sillas que presentan deficiencias ergonómicas, así como en conductores profesionales.

Un importante grupo de riesgo lo constituyen deportistas cuya práctica exige movimientos repetitivos del tren inferior, tales como corredores de atletismo -en especial los de largas distancias-, jugadores de tenis o ciclistas.

Se ha postulado asimismo que una de las razones por las que el síndrome se presenta más en mujeres que en hombres se debe al hecho de que ellas adoptan con mayor frecuencia la posición ‘en valgo’, es decir con las rodillas juntas y los pies ligeramente separados. Esto genera una alteración en la pelvis que tensiona el piramidal al punto de llegar a contracturarlo o hipertrofiarlo. Esto a su vez, conlleva al pinzamiento del ciático y, por tanto, a la aparición del dolor.

¿Cuál es el tratamiento para el síndrome piramidal?

Por lo general, una vez que se establece la causa de este síndrome mediante la evaluación de las pruebas diagnósticas, la revisión de la historia clínica y la práctica de exámenes físicos sobre el paciente, el equipo multidisciplinar de la unidad del dolor determina el plan terapéutico.

Dentro de los tratamientos más conservadores, el paciente puede beneficiarse de fisioterapia y estiramientos musculares, electroestimulación transcutánea (TENS), antiinflamatorios y relajantes musculares.

Cuando estas medidas fracasan, las unidades de dolor pueden ofrecer al paciente tratamientos intervencionistas, entre ellos el bloqueo diagnóstico con anestésico del músculo afectado, la infiltración de toxina botulínica o el tratamiento por radiofrecuencia pulsada.

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.