Electromiografía en el diagnóstico del dolor crónico

¿Es posible saber si ciertos daños en los nervios o en los músculos son los responsables del dolor crónico de un paciente? Sí. Por fortuna existen estudios neurofisiológicos que nos permiten evaluar el sistema nervioso periférico y músculo esquelético ya que, en ocasiones, un mal funcionamiento de estos deriva en síndromes, trastornos o enfermedades, que a su vez pueden generar dolores crónicos. Una de estas técnicas diagnósticas, de la cual nos ocuparemos en esta entrada, es la electromiografía (EMG).

¿Qué es una electromiografía?

Como ya adelantamos, la electromiografía es un estudio diagnóstico que permite evaluar el estado de los músculos y de los nervios que los controlan. El resultado que arroja la EMG permite a los médicos confirmar o descartar alteraciones nerviosas y musculares.

En la electromiografía se utilizan dispositivos, denominados electrodos, que traducen aquellas señales eléctricas que envían las neuronas motoras a los músculos, en gráficos, sonidos o valores numéricos que después interpreta un especialista.

En unidades del dolor, como la Clínica del Dolor de Madrid, esta prueba ayuda a diagnosticar enfermedades del sistema nervioso periférico como neuropatías, radiculopatías o miopatías.

¿Cómo se realiza una electromiografía?

En esta prueba, que se hace bajo la supervisión de un neurólogo y/o neurofisiólogo, se introducen electrodos de aguja intramusculares, con el fin de evaluar la actividad eléctrica dentro del tejido muscular, tanto en reposo como cuando está contraído.

Riesgos y contraindicaciones de la electromiografía

Al tratarse de una prueba invasiva, la electromiografía puede producir dolores o calambres que son, en la mayoría de los casos, bien tolerados por los pacientes. Suele ser descrita como una sensación molesta más que dolorosa. Es posible que aparezcan moratones en las zonas donde se introdujeron los electrodos, pero estos desparecerán al cabo de unos días.

En lo que respecta a las contraindicaciones, las personas que llevan marcapasos o que padecen dolencias cardíacas deben comunicar su condición al médico que realiza la prueba. Asimismo, los pacientes deben informar si toman medicamentos anticoagulantes o si la piel del área que va a estudiarse presenta algún tipo de infección.

Se recomienda a los pacientes que eviten realizar actividad deportiva días antes de la electromiografía y que no se apliquen crema o lociones el día de la realización de la prueba.

¿Cuándo se solicita una electromiografía?

El médico puede solicitar una electromiografía si el paciente presenta signos o síntomas compatibles con trastornos nerviosos o musculares. Estos síntomas pueden ser:

  • Dolor o calambre muscular
  • Hormigueo
  • Entumecimiento
  • Debilidad muscular</ li>
  • Ciertos tipos de dolor en las extremidades

Los resultados de la electromiografía permiten diagnosticar o descartar enfermedades dentro de las que se encuentran:

  • Trastornos musculares, como distrofia muscular o polimiositis.
  • Trastornos de los nervios fuera de la médula espinal (nervios periféricos), como síndrome del túnel carpiano o neuropatías periféricas.
  • Enfermedades que afectan la conexión entre el nervio y el músculo, como la miastenia gravis.
  • Trastornos que afectan las neuronas motoras del cerebro o la médula espinal, como esclerosis lateral amiotrófica o poliomielitis.
  • Trastornos que afectan la raíz del nervio, como una hernia de disco vertebral.

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.