Tratamiento con frío o calor para el dolor crónico

Es de todos conocido que existen tratamientos, tanto de fisioterapia profesional como de nivel doméstico, que usan el frío o el calor para tratar algunas manifestaciones del dolor. Pero, ¿sabemos a ciencia cierta cuál de los dos usar para cada tipo de dolor?

En esta entrada, el doctor Juan Pablo Schropp, médico anestesiólogo de la Clínica del Dolor de Madrid, y especialista en reanimación y terapéutica del dolor, nos da respuesta a la pregunta sobre la eficacia de la crioterapia (uso del frío) y la termoterapia (uso del calor) según qué tipo de dolor padece una persona.

Ventajas físicas de la temperatura en el tratamiento del dolor

De acuerdo con el doctor Schropp, “el frío tiene la propiedad de contraer todo aquello que se ve sometido a su acción, y en contraposición, el calor lo dilata. Por lo tanto nos aprovecharemos de estas ventajas físicas, tanto del frío como del calor, para tratar nuestra patología o nuestro dolor, en función del grado de inflamación que predomina en cada uno de ellos.”

“Habitualmente, después de una lesión, ya sea una torcedura, una contractura, una tendinitis, etc, lo que ocurre a nivel local es una reacción inflamatoria. Y esta se caracteriza por tres signos principalmente: calor, hinchazón y rubor (enrojecimiento). En este contexto -aclara el doctor- es evidente que debemos contrarrestar, es decir, hacer el efecto contrario mediante la aplicación de frío.”

Para entender mejor la pertinencia del uso del frío o el calor en estos casos, recordemos la clasificación básica de las lesiones que puede sufrir el cuerpo humano:

  • Lesiones agudas Son aquellas de acaban de ocurrir y que se dan de manera frecuente en la realización de un movimiento o un esfuerzo inadecuados en el desarrollo de una actividad cotidiana, laboral o deportiva.tx
  • Lesiones crónicas Son las que se manifiestan un tiempo después de haber terminado la actividad que las ha producido, bien sea por la reiteración de un movimiento o por el mantenimiento prolongado de una postura corporal, especialmente si es inadecuada.

Uso del frío para el tratamiento del dolor

El tratamiento con frío, o crioterapia, es el más indicado para contrarrestar los efectos dolorosos de las lesiones agudas. “En estas lesiones -explica Schropp- el frío debemos de aplicarlo no más de 10 o 15 minutos durante dos o tres veces al día, sobre todo los tres o cuatro primeros días.”

No obstante su eficacia, es importante tener presentes las recomendaciones del médico o fisioterapeuta que atiende al paciente para la aplicación de estas terapias a nivel doméstico. El doctor Schropp advierte que “es fundamental tener mucho cuidado con la aplicación del frío ya que, por muy raro que parezca, el frío también puede quemar. No debe de aplicarse directamente sobre la superficie de la piel, sino que más bien debemos cubrirlo con algún paño o con alguna toalla.”

Uso del calor para el tratamiento del dolor

Conocido también como termoterapia, el tratamiento con calor resulta más eficaz para el alivio del dolor en las lesiones de tipo crónico. En estos casos, tal y como afirma el doctor Schropp, “el frío de entrada no está del todo aconsejado. Lo primero sería aplicar calor, ya sea en reposo, para que el músculo se relaje y suelte esa tensión que tiene acumulada, o previamente al ejercicio para que empiece a calentarse y a ablandarse antes del mismo.”

Es importante señalar que la terapia de calor actúa sobre la circulación y el flujo sanguíneos, mejorando la irrigación de la zona en la que se aplique. De ahí que un incremento de la temperatura, aunque sea de forma leve, aplicado en la parte del cuerpo afectada por un dolor crónico, puede aumentar la flexibilidad muscular y aliviar el malestar. De esta forma, el calor tiene un efecto relajante y calmante sobre los músculos, llegando incluso a incidir en la curación de tejido dañado.

Al respecto, el doctor Schropp, señala que “el calor, con su efecto dilatador, lo que va a provocar es un aumento del flujo sanguíneo en la zona en que lo aplicamos para aportar mayor oxígeno al músculo y lavar todas aquellas sustancias de desecho.”

“También, como pequeño truco -aclara Schropp- podemos aprovechar la aplicación de calor previo a la administración de alguna pomada antiinflamatoria, ya que esta vasodilatación lo que provocará será una mayor penetración del principio activo y, por tanto, un mayor efecto analgésico.”

Pero al igual que con el frío, la aplicación de calor debe tener en cuenta unas recomendaciones básicas para su efectividad y evitar efectos no deseados. “Se aconseja -comenta el médico de la Clínica del Dolor de Madrid- aplicar el calor en tandas de 10 a 15 minutos, no más de dos o tres veces al día. Siempre debe ser un calor seco y hay que tener mucho cuidado en el caso de las mantas eléctricas, ya que pueden producir quemaduras muy graves, sobre todo si nos quedamos dormidos.”

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.