El proceso de aceptación del dolor crónico

El interés de la joven estudiante de medicina, y después reputada psiquiatra, Elisabeth Kübler-Ross por las emociones humanas frente al duelo, la condujeron en 1969 a la formulación de un modelo que explica las diferentes etapas emocionales que atravesamos ante las situaciones de pérdida: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

Al entender que la pérdida no solo se circunscribe a la experiencia de la muerte, sino también a otras separaciones definitivas, este modelo sirve para explicar las emociones de las personas que enfrentan el diagnóstico de una enfermedad o un dolor crónicos.

Así las cosas, y para el tema que nos ocupa en la Clínica del Dolor de Madrid, daremos respuesta al interrogante sobre la forma en la que este modelo puede ayudar a comprender las emociones de las personas con dolor crónico. Para ello, haremos un recorrido por cada una de las etapas.

Esto no me puede estar pasando

La negación es un mecanismo de defensa natural de la psique humana. Ante la noticia de padecer dolor crónico, acude a la mente del paciente la posibilidad de que el diagnóstico médico esté errado, de que las pruebas no hayan sido las correctas o de que haya habido errores en su práctica.

Esta emoción anula la realidad para crear la sensación de que todo sigue bien y de que la pérdida del bienestar es temporal y no definitiva.

Enfrentado a esta emoción, lo más recomendable para un paciente es obtener el máximo de información posible acerca de su padecimiento. Para ello, es de vital importancia seleccionar las fuentes autorizadas, la primera de ellas, el médico especialista. Cada paciente es un mundo, y por ello hay que cuidarse de descripciones o recomendaciones genéricas halladas en Internet.

¿Por qué a mí?

La ira o el enfado también pueden aparecer cuando a una persona se le dice que el dolor que presenta será permanente, aunque se le indique que puede ser mitigado en gran medida.

Estos sentimientos suelen dirigirse contra sí mismos, por creer que no se han cuidado lo suficiente; contra el personal sanitario, al que acusan de no advertirlo a tiempo; contra Dios o el destino, a los que señalan de actuar de forma injusta; incluso puede convertirse en envidia por todos aquellos que no padecen dolor crónico. Se trata en definitiva de buscar un ‘culpable’ contra el que dirigir el desasosiego por la pérdida de la salud.

Para quien se encuentre en esta fase, vuelve a ser recomendable el acopio de información veraz y basada en las evidencias científicas de su diagnóstico. Conocer todo lo posible acerca de las alternativas de tratamiento del dolor, puede ayudar al paciente a superar la situación, en vez de instalarse en el enfado por su estado de salud. Junto con la depresión, la ira es la más destructiva de las emociones que se viven en estas etapas. Si se se presenta de manera excesiva o por un tiempo muy prolongado, conviene que el paciente reciba tratamiento psicológico para su superación.

¿Y si actúo de otra manera?

La negociación ayuda al individuo con dolor crónico a dar pasos en la dirección contraria a la de la negación y la ira. Empieza a plantearse que ya que su padecimiento es una realidad, siempre puede hacer algo para que su sufrimiento sea menor.

En algunos casos estas negociaciones se sitúan en el plano espiritual o moral. El individuo se plantea que llevando una vida más recta, frente a Dios o frente a las demás personas, su padecimiento será menor.

En los cuidados frente al dolor crónico, la etapa de negociación puede ser muy positiva para que el individuo se comprometa de una manera más profunda con su tratamiento y sirve de antídoto contra las emociones más negativas.

Estoy muy triste

Durante el tratamiento del dolor crónico, varias son las razones por las que una persona puede sucumbir a la depresión. Puede que el dolor le impida su desempeño laboral, familiar o deportivo. Es posible que los tratamientos farmacológicos o intervencionistas iniciales no tengan el efecto esperado, mientras se establecen las pautas, frecuencias y dosis adecuadas.Casi siempre el dolor influye de manera negativa en la calidad del sueño y esto afecta a las emociones durante la vigilia.

El individuo tiende a aislarse y a pasar más tiempo en la queja silenciosa o en el llanto. Aquí pueden aparecer sentimientos de desconfianza frente al personal sanitario o a los tratamientos indicados, además de conflictos familiares.

Para contrarrestar los efectos negativos de la etapa de depresión, los pacientes con dolor crónico deben promover sus relaciones sociales y familiares, con el fin de centrar su atención en otras actividades y pensamientos y no en su propio sufrimiento. Tal y como ocurre con la ira, cuando un paciente se queda ‘atrapado’ en esta etapa lo indicado es que reciba tratamiento psicológico.

Tengo dolor crónico y puedo vivir con ello

La aceptación no debe ser confundida con la resignación. Aceptar significa para el paciente con dolor crónico comprender que como ser humano es vulnerable a los padecimientos físicos, pero que también es permeable a los tratamientos, sean ellos farmacológicos, intervencionistas, o basados en fisioterapia o apoyo psicológico.

La persona que acepta su condición de paciente con dolor crónico puede comprometerse de manera más estricta con su cuidado, en el convencimiento de que existen varias acciones que pueden contribuir a que su padecimiento sea el menor posible.

Por ello, para fomentar los beneficios de la aceptación del dolor crónico, conviene que el paciente esté en contacto con un grupo multidisciplinar de profesionales en una unidad especializada como la Clínica del Dolor de Madrid.

Independientemente del orden, la intensidad y el tiempo en los que se presenten estas etapas en una persona, lo que sí está claro es que la aceptación es el estado ideal para tener una relación lo más sana posible con la condición de afectado por un dolor o enfermedad crónicos.

La aceptación instala al paciente en una situación activa frente a su tratamiento, además de influir de manera directa en su percepción del dolor mismo, como se ha comprobado de sobra. Es a esta etapa a la que deben estar dirigidos los esfuerzos del personal sanitario, del paciente y de su familia.

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.