¿Qué es el síndrome de dolor regional complejo?

Conocido con la sigla SDRC, el síndrome de dolor regional complejo es un trastorno de dolor generalmente crónico, que se produce por un daño o disfunción de los sistemas nerviosos autónomo, central o periférico. Suele afectar solo una extremidad o una parte de ella, por lo que puede percibirse en un brazo, una mano, una pierna o un pie. Es uno de los diversos tipos de dolor crónico que tratamos en la Clínica del Dolor de Madrid.

El SDRC se puede desarrollar después de una lesión, un esguince o una cirugía, entre otros. A menudo es posible identificar el incidente desencadenante, pero no se puede determinar a ciencia cierta la causa del dolor, ya que suele superar la respuesta esperada, en tiempo e intensidad, en relación con la lesión que lo provoca. Incluso se dan casos en los que el SDRC se desarrolla sin la presencia de un evento desencadenante claro.

Existen dos tipos de síndrome regional complejo: El SDRC-I y SDRC-II. Se considera que los pacientes que no presentan una lesión nerviosa confirmada sufren el SDRC-I, anteriormente conocido como síndrome de distrofia simpática refleja. El caso contrario da lugar al SDRC-II, que se solía denominar causalgia.

¿Cuáles son los síntomas del SDRC?

El síndrome de dolor regional complejo se caracteriza por un dolor de carácter neuropático, que los pacientes frecuentemente describen como urente o frío doloroso, presente con estímulos que habitualmente no son dolorosos (alodinia), o exagerado respecto al factor que lo provoca (hiperalgesia). Aparece más a menudo en adultos jóvenes, siendo más frecuente en mujeres.

En esta entidad, el dolor se acompaña de otros síntomas y signos como el cambio en la temperatura y en el color de la zona comprometida, que puede parecer manchada o tornarse azulada, o por el contrario puede verse pálida.

También puede asociarse a alteraciones vasomotoras como sudoración local; cambios motores como rigidez, inflamación y daños articulares, espasmos musculares, debilidad o pérdida de masa muscular, con la consecuente limitación de movimiento de la parte afectada; y daños tróficos por atrofia de piel y hueso o pérdida del vello en la zona, entre otros.

Los síntomas del SDRC varían en gravedad y duración, aunque algunos casos son leves y finalmente desaparecen. En los casos más graves, es posible que se cronifique y genere una discapacidad a largo plazo. Entre más rápido se identifique y se inicie el tratamiento, mejor será la recuperación del paciente.

¿Cómo se diagnostica el SDRC?

No hay una prueba específica que permita a los médicos especialistas en dolor crónico confirmar este síndrome. Para diagnosticarlo, los profesionales nos basamos en gran medida en la historia clínica del paciente, así como en los signos y síntomas. El examen físico debe de ser muy riguroso ya que el SDRC puede confundirse con otros trastornos.

Pruebas complementarias como la resonancia magnética, por ejemplo, permiten ver cambios en los tejidos, en tanto que la gammagrafía ósea trifásica ayuda a identificar alteraciones en los huesos.

Por su parte, la prueba de producción de sudor hace posible la comparación de la cantidad de transpiración de ambos miembros. Si se detectan diferencias notables, estas pueden indicar la presencia del SDRC.

Asimismo, en estados avanzados de la enfermedad, la radiografía ayuda a identificar la pérdida ósea.

¿Cuál es el tratamiento del SDRC?

Aunque el abordaje inicial en las unidades de dolor suele ser farmacológico mediante neuromoduladores, esta patología es subsidiaria de tratamientos intervencionistas.

En la Clínica del Dolor de Madrid realizamos, de acuerdo con el caso concreto, bloqueos nerviosos del sistema nervioso simpático a diversos niveles según la afectación. En estos procedimientos se inyecta un anestésico en la estructura del sistema a tratar, por ejemplo, en ganglios simpáticos a nivel lumbar si se trata de un dolor en miembros inferiores, guiados por pruebas de imagen (radiología o ecografía, según proceda).

De acuerdo con la evolución, se puede recurrir a tratamiento con radiofrecuencia pulsada o térmica de la misma estructura, para bloquear la transmisión de señales nerviosas de dolor.

IMPORTANTE
Este blog tiene como objetivo dar a conocer la actividad de la Clínica del Dolor de Madrid al público en general. En ningún momento la información de estas líneas reemplaza el diagnóstico médico o la prescripción de tratamiento que determine el personal sanitario para cada paciente.